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Los juegos del hambre: Marcelo, el sabio
Llegó sin avisar en octubre de 2018. Mi cuñada lo encontró atropellado en la carretera que baja del Ajusco. Debajo de sus rastas y de su evidente malnutrición, se escondía una guapura total: Marcelo era un perro callejero de ojos miel que heredó de algún bernés de la montaña los colores negro, blanco y café que cargaba con mucho porte en su esponjosa cabellera. Adriana y yo, con poco más de un año de casados, le dimos asilo temporal. Jamás lo dejamos ir.
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